lunes, 15 de agosto de 2016

"EL FALSO DEBATE DEL CAMBIO TECNOLOGICO"

Perfil.com 

Qué imitar, sobre qué productos hacer ingeniería reversa y cómo adaptar una idea al mercado local o a la región requiere de una creatividad tan grande como desarrollar un
producto desde el momento cero.

Innovar, ese gran desafío que está en boga desde hace varios años, se plantea tradicionalmente como un territorio diferente y ajeno a la dinámica de corto plazo. Solemos escuchar la recomendación de ordenar la macroeconomía para continuar luego con el desafío del desarrollo, donde entra en juego la innovación como un factor determinante del crecimiento (teoría schumpeteriana de desarrollo). No obstante, la innovación en determinados sectores puede ser el camino para salir del laberinto en el cual pareciera que estamos atrapados. No necesariamente hablamos de un genio al cual se le ocurre una idea brillante que revoluciona la economía y modifica nuestra visión acerca del mundo (lo que sería un caso de innovación disruptiva). La innovación también puede ser una acumulación de pequeños cambios en la distribución de tareas o en el layout de una planta que conlleve a un aumento de la productividad, a una caída de los costos medios de producción o a un ahorro del trabajo utilizado para producir bienes y servicios. Aquí es donde a veces se presenta la innovación como rival de la generación de empleo, que es una de las ideas más retrógradas que existen en economía. La expresión más cruel derivada de la percepción equivocada sobre el avance tecnológico fue el suceso que en 1813 llevó a 14 trabajadores textiles a romper las máquinas de su fábrica porque pensaban que atentaban contra el empleo. La respuesta fue brutal: los colgaron. Hoy en día, con mayor nivel de conocimiento y observando la historia podemos ver que no hubo una tendencia al aumento del desempleo en países como Estados Unidos, Alemania o Inglaterra. Por el contrario, son los países que mejor han visto aumentar su nivel de vida. En un contexto donde se han perdido más de 100 mil puestos de empleo desde diciembre a mayo podemos preguntarnos quién compraría el excedente de producción derivado de aplicar una mejora en los procesos productivos. La respuesta se encuentra en que la pregunta esta mal formulada. Las economías que aspiran al desarrollo deben comprender que el mercado ya no es el que delimitan las fronteras del país sino el mundo entero. No hay un mercado de 44 millones de argentinos sino de siete mil trescientos millones de personas. En ese marco, la Argentina debe retomar su lugar dentro del comercio internacional. El desafío es producir bienes a escala buscando adquirir conocimiento para desarrollar sectores que hoy se encuentran atrasados. En ese sentido ya no cabe preguntarse si está bien o mal innovar, sino en qué sectores y cómo hacerlo al tiempo que procuramos bajar el costo del capital para que invertir no sea sólo una aspiración sino un camino viable que genere rentabilidad razonable. Existen áreas donde el país conserva una posición de liderazgo, por ejemplo la producción de maquinaria agrícola. Aquí el desafío es conservar y consolidar esa posición desarrollando e incorporando tecnología de punta, posicionando a la Argentina en los eslabones de mayor valor agregado dentro de las llamadas “cadenas globales de valor”. En algunos sectores sólo alcanza con la imitación; viendo el camino transitado en determinadas ramas en países más adelantados y adaptándolo a los recursos propios se puede ser más creativo que buscando una idea completamente nueva, la cual posiblemente tarde mucho en llegar. ¿No hay lugar entonces para la creatividad en el país? Por el contrario, qué imitar, sobre qué productos hacer ingeniería reversa y cómo adaptar una idea al mercado local o a la región requiere de una creatividad tan grande como desarrollar un producto desde el momento cero. Suponer que la innovación solo existe en las historias de éxito de muchachos que crean empresas ultra exitosas desde el garaje de su casa es un mito. De hecho, los llamados unicornios, como Mercado Libre, OLX y Despegar, son simplemente una adaptación de una idea ocurrida en otros países. Esa es una de las principales ventajas de la innovación, la no rivalidad en su consumo (el uso de una idea de modelo de negocio por parte de eBay, no impide a Mercado Libre emplearla). Una de las principales dificultades que por lo general se encuentran cuando se quiere desarrollar una rama de industria determinada está en los mercados de factores, tanto en la falta de financiamiento como en la capacidad de encontrar empleados dispuestos a ser protagonistas del cambio. En ambos planos es donde se debe dar lugar al debate de las políticas gubernamentales; un sector público que coopere y no rivalice con el sector privado es la clave para esta fórmula. El rol de la intervención debe ser facilitar el financiamiento y desarrollar una fuerza laboral capacitada y flexible que pueda adaptarse a las nuevas y cambiantes tecnologías. No es posible el éxito de una idea innovadora sin científicos ni ingenieros que puedan aplicarla al proceso productivo doméstico. La protección per se de algún sector determinado por tiempo indeterminado no promueve el surgimiento de nuevos unicornios, por el contrario, son una invitación a generar estancamiento en tanto no es puesto a prueba en la competencia en los mercados mundiales.  Por el contrario, la completa liberación del comercio sin atender a necesidades particulares de mercados que fueron protegidos por un largo período puede generar desajustes de precios relativos que la estructura económica no puede digerir con facilidad. El camino es estrecho, lograr el nivel de intervención justa es un arte más que una ciencia, y esto no se aprende en ningún libro de texto ni en ningún doctorado, sino que forma parte de la práctica de la política, y es la materia que parece costarle a la actual administración. Resulta determinante para el desarrollo de estrategias innovadoras que el contexto en el cual se establecen se enmarque dentro del respeto irrestricto a la propiedad privada, ya que aquel que invierte en desarrollar una tecnología lo hace en busca de obtener retornos positivos sobre su inversión, de modo que es fundamental que el Estado promueva los mecanismos necesarios para que esto sea respetado, sobre todo por el mismo sector privado que muchas veces pide que se proteja la propiedad pero en ocasiones resulta reticente a pagar por el uso de las tecnologías resultantes de la inversión previa que realizan otros actores del sistema. Vale decir que todos los éxitos que vemos en términos de innovación tienen más que ver con el fracaso que con el éxito, toda vez que la historia que los precede es aquella donde las caídas son mucho más comunes que el salto hacia el éxito. Debemos entender que una sociedad comprometida con el progreso no es la que sostiene proyectos que fracasan ni mantiene abiertas fábricas que quiebran. El Estado puede dar cobertura a los empleados despedidos para que su reinserción no sea traumática, pero socializar el costo de los proyectos que no funcionan responde a una mirada complaciente e infantil de la realidad que sólo nos aferra al fracaso. * Economista, autor de Todo lo que necesitas saber de la economia argentina. 

viernes, 12 de agosto de 2016

"EL IDA Y VUELTA DE LAS TARIFAS Y LA PARADOJA DE PAGAR DOS VECES LOS AUMENTOS"

El Cronista


El objetivo de la actual gestión de la política económica es ambicioso. La tarea de desinflar nominalmente la economía en un contexto de corrección de precios relativos ya es complicado, sumado al desafío de que en ese proceso no siga cayendo el nivel de actividad.
La corrección del valor del dólar no trajo tantos dolores de cabeza como la de los servicios públicos. El costo político ya pagado por el Gobierno es muy alto en relación al avance que logró en la reducción del déficit y la carga de subsidios económicos destinados al sector.
El valor al cual debía corregirse el tipo de cambio dijeron que ya estaba descontado por algunos agentes. El valor de las tarifas aún no lo sabemos y el mecanismo de prueba y error que está intentando el Gobierno no da resultados.
La probabilidad de lograr la corrección de precios sin ajuste a la baja de las cantidades producidas es muy baja, según demuestra la historia reciente del país. El economista Ramiro Albrieu, puso en evidencia el problema mostrando que solo hubo un año de los últimos sesenta en el cual las tarifas y el tipo de cambio subieron por encima de los salarios y hubo caída en el nivel general de precios y servicios con crecimiento de la actividad.
Eso ocurrió en 1967. Un año de plena crisis política, con un gobierno de facto dirigiendo al país y el ex ministro Krieger Vasena al frente de una economía cada vez mas abierta al tiempo que el Banco Central perdía reservas internacionales.
La situación actual es compleja, la interacción entre la política monetaria y cambiaria junto a la política fiscal y de ingresos requiere de una pericia que aún no se ve en los hechos. Hasta ahora, el valor del dólar logró corregir el enorme atraso cambiario heredado, pero con la nueva intervención de la Justicia, las tarifas no logran acomodarse a un nivel que resuelvan el problema fiscal. Al mismo tiempo la inflación se aceleró respecto al año anterior y el nivel de actividad está en baja.
De no resolver el escollo fiscal, la política monetaria no podrá evitar ser funcional a Hacienda. Y mientras no se logre esto, difícilmente la inflación ceda.
Si el Banco Central se empecina en bajar la inflación, el costo en términos reales puede ser muy alto: el valor del dólar podría sufrir un atraso mayor y determinados sectores sentirán nuevamente que hace falta una corrección.
Con la teoría sobre la mesa es la realidad quien siempre sorprende. Esta vez nos muestra los limites de creer que el mercado lo resuelve todo.
Primero las tarifas llegaron con aumentos descomunales. Ese aumento generó que suban los precios del resto de los productos porque se encarecieron los costos, incluso subieron las expensas. Todo muy lógico. Pero... y siempre hay un pero.
Si el incremento de las tarifas se anula y aun habiendo colocado un tope de 400%, los costos ya se habían calculado con la primera boleta que llegó y en muchos casos fue con el peor escenario, es decir subas de mas de 1000%.
Resulta que hasta aquí, al día de hoy, las tarifas son las mismas que en marzo pero se cobran como si ya hubieran confirmado la suba.
Conclusión: la suba de tarifas no solo se ve en la boleta que le llegó a los usuarios (que aún no saben si tienen que pagar o deben esperar la refacturación), sino que también influyó en toda la cadena de precios. Si se cancela el aumento, lo único que va a quedar claro es que, salvo las tarifas, el resto subió y obviamente no va a bajar para compensar.


Si la anulación del aumento de tarifas llegara a quedar confirmado deberían pasar un par de cosas sumamente extraordinarias que solo se pueden ver en Argentina:
1) Hay que ver como se "recalcula" el índice de inflación que tenía adentro los aumentos que al final no corren, aunque las aumenten desde mañana. Lo cierto es que la inflación mira el pasado y si ese aumento se llega a cancelar, la inflación que lo contemplaba se debe corregir.
2) Las empresas habrán tomado un costo que no tuvieron. Suponiendo que los servicios suban desde mañana, hasta aquí a los usuarios le subieron los precios, pero para las compañías ese costo no se modificó. Es decir: los usuarios se "comieron el amague" y le dejaron un mango de más a los empresarios. Ojo, es obvio que acá nadie se quiso hacer el vivo, pero también es obvio que nadie podrá ir al supermercado para que le reintegren la diferencia que se quedaron los empresarios.
3) Puede darse el caso de que aquellas personas que han pagado expensas mas caras puedan reclamar a devolución de lo que abonaron de más, porque los gastos comunes más altos no habrían sido reales. Insisto: si la suba fuera desde mañana mismo, los gastos comenzarían a partir de allí con lo que la factura llegaría en octubre y recién ahí se deberían incrementar las expensas.
Eso si, si los aumentos arrancan desde mañana (y no corre hacia atrás) espero que no suban los precios nuevamente con el verso que se incrementaron los costos, porque ahí estaríamos pagando dos veces el aumento... Que considerando el modo "recalculando" en el que estamos como país, no sería nada raro... Total los que pagamos siempre fuimos, somos y seremos los mismos. "Nosotros".

viernes, 15 de julio de 2016

EL DESAFIO DEL DESARROLLO

El Cronista


Hablar de desarrollo económico quiere decir que hacemos referencia al aumento de la producción de bienes por habitante y la evolución respecto de cómo se distribuye. La teoría del desarrollo económico es compleja, cada país tiene su propia estructura, sus costumbres, así como cada momento histórico determina cursos de acción distintos ante escenarios similares. En Argentina, la industria automotriz y otros vehículos genera alrededor de 150.000 puestos de trabajo, de ahí la relevancia de la ley aprobada respecto al contenido mínimo del 30% para los autos vendidos en el país. En el medio de la caída de la actividad de nuestro vecino y mayor socio comercial (Brasil -5,4% i.a.), esto es un incentivo que busca mejorar la performance de una industria que está siendo castigada severamente hace tiempo.

Estos incentivos siempre son bienvenidos en tanto no generen renta oligopólica para unas pocas empresas y por el contrario se promueva la competencia y la reinversión de utilidades. De hecho, la posibilidad de "aprender haciendo" debería dar lugar a una reducción de costos mejorando la eficiencia de la industria a lo largo del tiempo. Esta estrategia de desarrollo fue implementada en el país sin gran éxito en el pasado. No obstante, el contexto actual y los actores de hoy día son distintos a las décadas pasadas, por lo que no hay que perder esperanzas en estos argumentos para fomentar el empleo y la inversión.

Complementariamente a la ley de contenido mínimo de autopartes, se aprobó la ley impulsada por Omar Perotti para otorgar un crédito especial a la producción de maquinaria agrícola. En esta área Argentina tiene una ventaja, es una rama donde nos encontramos en la frontera tecnológica internacional. Por lo que cualquier innovación en el área genera beneficios enormes.

Difícilmente el país se pueda transformar en un exportador neto de automóviles, pero en un exportador líder en maquinaria agrícola de alta tecnología es probable. Incluso, es ese lugar en el espacio de productos donde el país debería orientarse, en el sentido de producción con alto valor agregado, donde empresarios toman el riesgo de invertir innovando, sobre la base de incentivos que permitan proteger el trabajo nacional al tiempo que esto no signifique sostener negocios que no sean sustentables.

El camino que nos ubique en el sendero del desarrollo sostenible tiene que ver con promover inversiones orientadas a crear valor, como aquellas que permiten reducir costos y mejorar el uso de los recursos, tal es el caso de nuestras industria agrolimentaria. Aquí el incentivo hay que fortalecerlo premiando a los que toman riesgo antes que aquellos que hacen uso del beneficio científico sin afrontar el verdadero costo que ello supone.
La innovación y el progreso tecnológico en una economía de mercado se traduce en menores costos de producción, mayor eficiencia, por lo que debe ser fomentada desde el sector público generando incentivos al sector privado.

La política económica es compleja, el rol del Estado como coordinador de decisiones de agentes heterogéneos es clave, en consecuencia también lo es la forma en que comunican sus decisiones y la percepción del público acerca de cómo los funcionarios hacen política.

Un ejemplo, mirar la inflación core y fijar una tasa de interés es una regla clara, si baja la tasa de inflación esperada, baja la tasa de interés para estimular la producción. La regla es clara, pero el público se marea cuando la inflación core se acelera y las tasas bajan semana tras semana. No porque esto sea malo sino porque resulta contradictorio con el discurso oficial y si no se aclara se parece bastante al tiempo donde la política monetaria se definía fuera de las oficinas del Banco Central.

Las reglas para la política comercial también deben ser fijadas con claridad y no actuar discrecionalmente una vez que se anuncian, de esta forma la protección a un sector puede transformarse en la inversión y el empleo que el país necesita.

Las viejas teorías del desarrollo, basadas por ejemplo en protección para una industria naciente, reaparecen en un país que no han funcionado en el pasado, pero quizás fueron mal enfocadas, si son bien diseñadas, con reglas claras y compromiso de la sociedad en su conjunto, quizás esta vez nos puedan ubicar en un estadío superior de bienestar.

Si el modelo pone el foco en la inversión privada, es determinante crear las condiciones para que ésta se reproduzca de forma tal que el mercado objetivo no sea solo el interno sino el global. Así la competitividad resulta el eslabón fundamental en una sociedad que quiera salir de la sombra que genera la ilusión de algo que nunca se alcanza.

El compromiso se tiene que observar de arriba hacia abajo, se trata de ser y parecer, se trata de acordar entre todos algo que ya sabemos: el progreso es el hijo del esfuerzo.

jueves, 30 de junio de 2016

INNOVAR, LA MEJOR ARMA FRENTE A LA INCERTIDUMBRE

El Cronista

El referéndum celebrado en Gran Bretaña y su consecuente salida de la Union Europea, ha generado zozobra en los mercados mundiales, ya sea que esta salida sea abrupta y desordenada, o lenta y negociada. En cualquier caso la decisión tomada por aquel pueblo ha fortalecido todos los indicadores que miden la volatilidad.

Por su parte la volatilidad de los mercados es la expresión económica que demarca los límites de la incertidumbre sobre el futuro. Un mundo más incierto es un mundo más volátil, condición contraria a los intereses de mercados como el nuestro que requieren de inversiones que siempre suponen riesgo al venir a la Argentina. Dicho riesgo, desde ya, tiene una mensura en la rentabilidad que se le pide al capital que se pone en juego en nuestra economía.

Si el riesgo percibido es mayor, mayor será el retorno esperado por las inversiones a realizar. El famoso vuelo a la calidad, que describe el comportamiento de los inversores en momentos como este, conlleva fundamentalmente un fortalecimiento del poder de compra de la moneda estadounidense en el mundo o lo que es la recíproca caída en los precios de los commodities y devaluación de las monedas locales.

No existe una vacuna contra las crisis que permita evitarlas, ni una terapia intensiva que ayude a superarlas rápidamente, pero sin dudas se puede estar más preparado para enfrentarlas. Del mismo modo que quien practica deportes y se alimenta saludablemente siempre está en mejores condiciones de hacer frente a las enfermedades, los países tienen herramientas que les permiten amortiguar el impacto de la volatilidad global.

La dotación de capital que resulta determinante para impulsar el desarrollo tiene en este sentido un rol clave, dado que si los niveles de inversión son relativamente elevados, y la misma se orienta a procesos focalizados en agregar valor, es altamente probable que la necesidad de aumentar la productividad de los factores que siempre implican las crisis, reaccionará mas rápido allí donde estén dadas las condiciones para apostar en el sentido de la mejora productiva antes que el recorte de costos tradicional como respuesta natural ante la ralentización de la demanda.

Las condiciones en términos de costo del capital no son el único elemento determinante, sino que el marco jurídico en el cual se fomenta y protege al que arriesga e invierte en desarrollo, es otro de los factores cruciales. Es decir, no podemos suponer que vamos a tener una mejora concreta en las cantidades producidas, dados los insumos existentes si no generamos incentivos para agregar valor a los procesos productivos.

La idea de ver al inversor como un socio del desarrollo y no como un enemigo es otro de los pasos necesarios que se deben dar, sin que por ello haya que arrodillarse y garantizarle el éxito a nadie. Se trata de aspectos tales como la inversión en investigación y desarrollo así como los diferentes procesos de innovación, sean validantes prestigiosos del crecimiento homogéneo de la sociedad antes que ser vistos como agentes que buscan capturar beneficios extraordinarios.

La inversión en sectores de innovación generan efectos derrame sobre el resto de la economía, no son bienes rivales en su consumo, las ideas son aprovechadas por el creador y por toda la sociedad en su conjunto. Argentina tiene registradas, según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, 3779 patentes vigentes. Nos encontramos en el puesto 26 del ranking mundial superando a países como España y varios de los países de la región.

El sector con mayor número de patentes vigentes es el sector de tecnología médica, con un 10% de la participación. Los desarrollos en esa área son clave para la salud de la población que está vinculada a la productividad del factor trabajo.

No obstante, si bien hemos duplicado el gasto en inversión y desarrollo desde el año 2004 a la fecha, actualmente el mismo representa el 0.64% del PBI, muy lejos de las cifras de países avanzados donde la proporción oscila entre el 2% y el 3% del producto. Lo urgente muchas veces tapa lo importante, desatar los nudos de la macroeconomía heredada no es el principal desafío del gobierno actual, sino en entender cual será el patrón de crecimiento para que éste sea sostenido en el largo plazo.

El comienzo del segundo semestre ocupa el análisis del día en la mayoría de los casos, toda vez que las urgencias de la política obligan al proyecto político gobernante a construir su propio relato, su propia descripción de la realidad y las causas de la misma.

El compromiso de mejora en los meses por venir será verificado o no según veamos la progresión de los datos que nos proveerá una realidad que ahora al menos puede ser medida con un termómetro que indica la temperatura real y no una ficción. Fortalecer la apuesta a quienes toman el desafío de innovar es el verdadero objetivo para soñar con un país desarrollado.

viernes, 3 de junio de 2016

ENTRE LOS CAPRICHOS INFANTILES Y LAS CONTRADICCIONES DE LA REALIDAD

El Cronista

Una de las principales lecciones que vamos aprendiendo los padres a lo largo de los años es la de poder decir a nuestros hijos que hay cosas que por más que parezcan agradables hoy, pueden tener consecuencias negativas en el futuro así como aquello que puede ser molesto en el presente, genera resultados positivos más adelante.

De esta manera vemos que pedirles que dejen de comer caramelos es una tarea complicada pero la consecuencia inmediata puede ser un indeseado dolor de panza. En contraposición a esto, pedirles que se laven los dientes suele ser una tarea ardua y desgastante.

Esto es así porque los niños no pueden tener claro el beneficio inmediato de una acción que no les gusta de modo que la misma requiere de cierto tipo de incentivo extra o de ‘convencimiento’ para lograr que pase de ser un acto producto de la coerción a un ‘hábito saludable’.

Argentina estuvo más de diez años comiendo caramelos y sin lavarse los dientes. Claramente para cualquier dirigente es muy sencillo no pedir esfuerzos ni dar malas noticias y resulta mucho más fácil que convocar al pueblo a decidir colectivamente como forjamos un futuro sustentable en el tiempo.

Luego de varias crisis, hemos aprendido (o lo estamos haciendo) que el exceso de dulces puede terminar mal, y cierto criterio de responsabilidad fiscal tiene hoy más consenso que hace dos décadas, sobre todo porque luego de desbarajustes prolongados pudimos sufrir en carne propia los costos del atracón o la falta de hábitos saludables.

El problema está en la forma en la que salimos del anterior estado de cosas sin generar una hipoglucemia generalizada, quitar todos los caramelos de la mesa y pedirle a la gente que comience a lavarse los dientes tres veces por día, puede ser saludable en el largo plazo pero es difícil y hasta injusto si se lo implementa de un momento para otro.

Allí radica el desafío al Gobierno, que le toca reordenar cuentas que son la consecuencia de no dar malas noticias durante 10 años y no eran sustentables en el tiempo. Esta tarea solo se logra si la verdad se instala como criterio central en la toma de decisiones de modo tal que aunque se elijan caminos que no sean los mejores, todos sepamos las consecuencias de ello.

El descalabro de los juicios del sistema previsional tiene magnitudes homéricas y es producto de un esquema de funcionamiento que permitió sostener una ecuación donde unos evadían y todos pagábamos la cuenta. No se puede soslayar el hecho evidente que si todos hubieran realizado sus aportes al sistema de seguridad social, y por otro lado el estado no hubiera dilapidado estos recursos, no haría juicios que pagar y los haberes serian los que deben ser.

En este punto el blanqueo propuesto en estos días en el marco de la llamada reparación histórica a jubilados y pensionados, resulta justo pero paradójico, toda vez que aquellos que con su evasión fiscal deterioraron el sistema y por lo tanto la calidad de vida de millones de argentinos, serán ahora quienes están invitados a dar el paso para repararlo, con un costo muy inferior al que se ahorraron con su evasión.

Esta es la parte más difícil de digerir pero vale pensar que el beneficio que obtiene el que blanquea se supone que es igual o inferior que el que percibe la sociedad en función de los impuestos y ventajas que implicará el nuevo stock de riqueza declarado en los próximos meses.

El éxito de este proceso, de existir, tendrá varios fundamentos secundarios y uno central que es el relativo a que esta vez no solo hay una oferta del blanqueo por parte del Estado sino que por primera vez en décadas, hay una demanda de blanqueo por parte de los evasores y aun los pequeños ahorristas quienes ven aquí una especie de ‘último tren’ para regularizarse.

Resta recorrer el largo camino del debate parlamentario donde desde lo conceptual aparecen posiciones sumamente sensatas como la del senador Miguel Pichetto, quien en una muy interesante entrevista que le hicieron el lunes, lejos de sacarle el cuerpo al tema, propone abordarlo con la madurez que requieren estos problemas, los cuales implican valorar el tamaño del sapo que nos vamos a tragar los contribuyentes que estamos al día pero con los pies en la tierra respecto de los costos y beneficios que esta iniciativa supone.

Si deseamos que el tiempo que viene sea de desarrollo sostenible, deberíamos discutir los temas con madurez pero sin perder la sensibilidad por los que menos tienen. Esto quiere decir que alguna vez podamos evolucionar a modos de funcionamiento donde entendamos que hay que comer menos caramelos y lavarse los dientes, pero dicha tarea debe ser pareja y sin excluir a los privilegiados de siempre.

No sea cosa que mientras todos hacemos el esfuerzo, terminemos beneficiando a un par de nenes caprichosos que siempre comieron caramelos y nunca se lavaron los dientes, total el papá les pagaba el dentista, con la plata de todos nosotros.

viernes, 20 de mayo de 2016

LA INFLACIÓN, LAS EXCUSAS Y LAS BONDADES DEL MERCADO

El Cronista


Las causas monetarias de la inflación, aunque no exclusivas, son innegables dada la evidencia empírica tanto en la Argentina como en el mundo. Nuestro país refuerza dicho concepto toda vez que la moneda local es infravalorada por la población. Eso genera que la emisión monetaria -por encima de la variación de precios y cantidades del periodo anterior-determine sobrantes de dinero que importan en condiciones necesarias para conformar un cóctel explosivo, en términos de la potencial aceleración de los precios, si no ofrecieran tasas estratosféricas como las actuales.

La decisión de elevar las tasas que tiene consecuencias en el nivel de actividad económica opera en el sentido de canalizar dicho sobrante de dinero, así como absorber el exceso de pesos que surge luego del proceso de financiamiento del tesoro por parte del banco central.

Un problema clave que deriva de la combinación persistente de una tasa de inflación de dos dígitos con tasas de interés de ciencia ficción, surge por debajo de las luces del debate público y tiene aspectos cuyas características alejan al país de la posibilidad de desarrollar un entramado de competitividad acorde con un crecimiento sostenido cuya base no sea salarios miserables sino en la idea de agregar valor como paradigma productivo.

La consideración que supone la posibilidad de invertir en búsqueda de la generación de valor tiene directa relación con el costo del capital, el cual en todo momento debe considerar otro costo, el de oportunidad así como el riesgo implícito. Es decir, para que una empresa invierta en la Argentina, antes evalúa el costo de oportunidad y compara esa inversión con el riesgo y se decide a invertir solo si la rentabilidad es mayor que el riesgo que implica y el retorno que deriva de inversiones alternativas con las que Ésta se pueda comparar.

Dicho esto, es sumamente interesante evaluar cómo parece haber subido de forma categórica la rentabilidad de algunas líneas de negocio a juzgar por la evolución de los insumos, comparado con sus precios de venta en el período que abarca los últimos 10 años corridos, o sea de mayo 2006 a mayo 2016.

Dos parámetros comunes a casi todas la líneas de negocio han sido tanto la evolución promedio de los salarios (esto es lo que avanzó el CVS, Coeficiente de Variación Salarial), como la inflación minorista, que refleja de buena manera la variación promedio de los precios de la economía en su conjunto.

En diez años, hasta fin de abril de 2016, el CVS avanzó 864%, mientras que la inflación (tomando Indec hasta 2007 y luego un empalme de las mediciones de Mendoza, San Luis y la Ciudad de Buenos Aires) fue 729%. Evidentemente incluir la inflación hasta abril de este año supone incorporar la variación de precios como la luz, el gas y el agua, lo mismo que los combustibles.

Con esta información veamos la evolución de algunos productos:

Pan

El trigo pasó de $ 348 a $ 2595, es decir aumentó un 644% mientras que el precio pasó de $ 2,5 a $ 40 el kilo, donde la suba sería de 1500%.

Nafta

El petróleo aumentó 260%, de $185 a $ 680 mientras que la nafta avanzó de $ 1,2 a $ 17,1 es decir 1335%.

Kilo de asado

El kilo vivo de novillo en Liniers pasó de $ 2,36 a $ 27 -es decir 1044%- pero el asado escaló de $ 6,6 a $ 110 lo que supone 1567% de aumento.

 - Leche

El productor la entregaba a $ 0,46 por litro y hoy recibe $ 2,67 -o un 480%- mientras que el precio en la góndola pasó de $ 1,61 a $ 23 es decir 1329% más cara.

Arroz Premium

La tonelada en el mercado internacional pasó de $ 914 a $ 5263 lo que implica 476% de incremento, en cambio en góndola fue de $ 3,15 a $ 33 lo que significa que subió 947%. Otros negocios, sobre todo de bienes no transables, no tuvieron la misma suerte. Por ejemplo el corte de pelo aumentó de $ 25 a $ 120 es decir que quedó muy por debajo de la inflación con solo 380%, lo mismo sucede con las entradas de cine que aumentaron 369%.
Resulta llamativo cómo evolucionó el precio de un bien que es determinante para el precio de otros bienes de nuestra economía, el dólar, que pasó $ 3,01 a $ 14,4 con un incremento de solo el 375%.
Al final de cuentas parece que hay sectores en donde se observa que el precio de lo que venden avanzó bastante mas que lo que pagan por sus principales insumos, aún si esto lo medimos en dólares. Todo esto no quiere decir de ninguna manera que hay que intervenir en el mercado, mas que tratando de bajar la tasa de interés y el riesgo inherente que supone invertir en nuestro país.
Así como los aumentos implícitos de impuestos jugaron un papel clave en estos 10 años, vale la pena observar cómo le estaría yendo a cada sector, al menos para tener claro quienes tienen mayor capacidad a la hora a aportar el esfuerzo necesario para que la argentina salga adelante.
El progreso de nuestro pueblo, claro está, no es un concepto ‘de eficiencia’ o ‘de mercado’ sino que es el estado el que debe intentar arbitrar para que los ganadores no sean los mismos de siempre.

viernes, 6 de mayo de 2016

LA TIERRA PROMETIDA VERSUS LA CRUDA REALIDAD

El Cronista
El tiempo político va mostrando ordenamientos y esto se traduce en acciones concretas como lo sucedido con la conducción del Partido Justicialista, la movilización que llevó adelante parte del movimiento obrero organizado y la aprobación en el Senado nacional del texto de la ley antidespidos cuyo efecto bien podría ser el contrario. Carente de una figura aglutinante, el peronismo al menos no se queda quieto y trabaja todo lo que puede en una especie de bombardeo de baja intensidad sobre la administración de Cambiemos.
Claro que siempre se pueden encontrar expresiones claramente acabadas y sinceras de sectores mas cercanos al Cristinismo como el del ex secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, Ricardo Foster, quien en su valoración sobre los planes de la actual gestión, manifestó sin tapujos que quiere que al gobierno le vaya mal.
En el seno del justicialismo no parece que eso sea tan evidente, sobre todo porque quién mejor mide por estos días, es la ex jefa de Estado, que debe estar tomando nota de los responsables del vacío que el mes pasado le ofrecieron en su retorno a la escena política.
Con todo, resultan evidentes los pliegues que surgen en la luna de miel de Macri con la sociedad; estos proyectan sus sombras en las consecuencias indeseadas de medidas, que en el corto plazo operan en contra del crecimiento económico al tiempo que la inflación derivada del exceso de emisión del pasado y los ajustes de precios relativos del presente, nos brinda su peor cara en aumentos del nivel de precios de proporciones estratosféricas.
La combinación de estos últimos dos factores ofrece al pueblo su más clara consecuencia inmediata en el desplome del consumo, el aumento de la pobreza y la pérdida neta de puestos de trabajo. La tierra prometida que nos muestran, solo refleja su horizonte en el segundo semestre. Será a partir de septiembre u octubre cuando se vea claramente la costa luego de tanto remar, y recién en el año entrante estaríamos tocando tierra firme, si es que se cumple el pronóstico oficial.
Es justamente, la capacidad de (no) acertar con el pronostico lo que regala a la oposición algunos argumentos, toda vez que el marco teórico que desplegaba el ministro de Economía Prat-Gay sobre la idea que en 2015 los precios ya tenían incorporada la devolución mas anunciada de la historia, chocan de frente con los argumentos del presidente que hace unos días justificaba el aumento de los combustibles en la variación del tipo de cambio. Vale decir que dicho argumento que en la Argentina muestra un pasaje de devaluación a precios de cerca de 80% para las naftas, no aplica del mismo modo para Brasil, donde el pasaje a precios de la suba del valor del dólar fue del orden del 60%, contando con ejemplos como Méjico con el 37,5%, ó Uruguay solo en torno del 5%.
Tampoco parece posible la meta del 25% de inflación, ya que acumulamos poco menos de 20% en los primeros cuatro meses. Asimismo perdió vigencia el argumento que, para le economía en su conjunto, estábamos cursando el pass through (pase de la devaluación a precios) mas exitoso de la historia, porque la inflación no se había comido la devaluación "como en 2014". Pues bien, eso tampoco se esta verificando. En 2014 los precios subieron en el orden del 20% entre comienzos de diciembre de 2013 y fines de abril, con una devaluación aproximada de 35% para ese período, y ahora tenemos 23% de inflación con una devaluación de 47% en un lapso similar, es decir que se observan proporciones relativamente similares, que se pueden parecer aún más si a finales de mayo el dólar sigue en estos valores y los precios suman otro empujón de 3 ó 4%.
Buena parte de los desbarajustes que hoy padecemos, se deben a los excesos de un estado que tomó dimensiones que no se condicen con los impuestos que estamos dispuestos a pagar, lo cual tiene como resultado inevitable, el déficit fiscal.
La promesa de un estado presente, amplio y de alcance similar en tamaño pero diferente en su forma, al de finales del gobierno anterior, es la ilusión en la que quedamos atrapados por la falta de un discurso que se ajuste a la verdad. Lo curioso es que el ajuste se ve por su costo en la gente pero no por su prometido resultado, sabiendo que para ello deberemos esperar unos meses mas.
La gradualidad de aquel ajuste vino dada por la velocidad en la que se practicó antes que por su dimensión. Es por ello que el paso del tiempo le va agregando rigidez al margen de confianza con los que cuenta el primer mandatario.
Lo último que se pierde es la esperanza y la paciencia popular todavía se encuentra contenida dentro de limites que permiten la viabilidad del plan en curso. Sucede que tener esperanza y contar con paciencia, no quiere decir que se renuncia al derecho a perderla.
El gobierno debe tomar nota de esto, porque por estos días la mejor forma de definir lo que sucede con los asalariados se resume en cuatro palabras: no alcanza la plata.